Embarazada y con cáncer, Merideth abrazó la esperanza.
Reimpreso por Defensores de la Vida para Ana Correa con permiso
FARGO –Como mucho padres, Merideth Sorenson y su esposo, Troy, comenzaron a pensar nombres para su bebé desde antes de la fecha esperada de parto.
“En realidad no teníamos buenos nombres de niños”, dijo Sorenson, a pesar de que no sabíamos aún el sexo.
Pero el nombre de niña que habían elegido se tuvo que archivar –junto con otros planes—cuando en abril, el dolor que Sorenson había experimentado en su estómago se volvió insoportable.
En un principio pensó que su dolor estaba relacionado con su embarazo, y las pruebas y cirugías revelaron lo insondable: Tenía un bebé y un tumor –un raro y agresivo linfoma – que había desgarrado su intestino.
“No iban a decirme sino hasta el día después, cuando estuviese consciente” dijo Sorenson. Cuatro horas después de su cirugía, despertó y todos lloraban y sollozaban.
El padre de Sorenson, Muchael Ludwig, dijo que la noticia dejó a todos en shock.
“¿Cómo podía nuestra hija de 35 años tener cáncer y que nadie lo haya notado?” dijo. “Esto fue tan repentino que nosderrumnbó a todos”.
Pero Ludwig dice que vio con admiración como su hija valientemente asumió la situación.
“Ella tenía mucho dolor, pero lo sobrellevó bien”, él dijo.
“Ella hizo cosas que mucha gente probablemente no hace, como cuidar a su familia y ser una madre para sus otros hijos”
“Cuando oyes que alguien está embarazada y con cáncer,” dice Troy, “piensas, ‘No es posible, No puede ser posible”
Inmediatamente después de la cirugía, él dice, un médico le advirtió que debían tomar unas “decisiones difíciles” entre mantener a la mamá o al bebé con vida. “Yo pensé, NO, eso es una locura.”
‘Una mujer muy fuerte’
Una página web de madres que experimentaron el cáncer mientras estaban embarazadas, www.hopefortwo.org/, le dio valor a Troy.
El personal médico de Sanford, comenzó a ensamblar un equipo de doctores, que de acuerdo con Ludwig, tenían conferencias con oncólogos de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.
Se programó una cesárea para finales de agosto, antes de la fecha probable de parto que era en septiembre, pero durante un “baby shower”, en la casa de la familia, el 17 de julio, se le rompió la fuente---siete semanas antes—Hope Elaine, nació pesando 4 libras con 8 onzas y midiendo sólo 18 pulgadas.
A pesar de que la palabra ‘milagro’ se escucha comúnmente en las salas de parto, esta familia lo sentía más profundamente, dadas sus circunstancias, y mirar a su pequeño ‘cacahuate’ que parecía no estar afectada por el estrés que su mamá experimentó.
De acuerdo con su abuelo materno, ella era perfecta.
“Uno no piensa que a nuestra edad, una nueva nieta pudiera ser tan suave y tierna”, dice Ludwig. “El amor que ha traído a todos, y las cosas que la gente ha hecho en apoyo a Merideth, han sido abrumadoras”
El nombre “Hope” (Esperanza) se le ocurrió a Sorensondespués de su diagnóstico, cuando una amiga le compartió un video de un parto saludable en contra de todo pronóstico. “Supe que la tenía que llamar Hope.”
Con Hope a salvo en el mundo, y después de descubrir otra masa sospechosa durante la cesárea, se iniciaron planes para una ronda más agresiva de quimioterapia, lo que significó separar a la mamá y a la bebé en hospitales diferentes.
A pesar de que Sorenson no quería separarse de su hija, dice Ludwig, su valentía la ayudó.
“Ella estaba decidida a luchar contra esto con todo lo que tenía,” él dijo. “Ella siempre ha sido una mujer fuerte y siempre ha querido dar el mejor cuidado a su familia. Ellos son lo más importante para ella.”
Esta no es la primera prueba que Sorenson ha encontrado. Su madre, Roxanne Ludwig, de 66 fue diagnosticada con demencia prematura a los 55. Sorenson dice que su padre se retiró anticipadamente para cuidar de ella.
“ Él es un hombre maravilloso y hace un gran trabajo con mi mamá,” dice Sorenson. “Ella definitivamente sabe quién es su esposo.”
A pesar de que Sorenson desearía que su madre no tuviera que sufrir esa enfermedad, ella dice que busca las pequeñas victorias –como cuando su madre sostuvo a Hope después de su nacimiento.
“La oí decir, ‘pequeña bebé’, sonriendo”
La experiencia de sus padres, ella añade, le ha enseñado el amor incondicional, la paciencia y la confianza.
“En realidad no estamos en control de nada, así que sólo hay que dejarlo en las mandos de Dios y dejar que Él haga su trabajo,” dice Sorenson. “Yo definitivamente tuve momentos de duda, pero no puedo dejar que eso me derribe y me derrote.”
Principalmente lo que ella quiere es estar sana para Hope, Troy y sus otros hijos, Dominic de 16, Abrianna de 8 y Hunter de 6.
“Incluso mi pequeño niño, quería otro hermano, pero está enamorado de ella”, dice Sorenson sobre cómo Hope ha traído esperanza a todos.
Troy, quien ya se había resignado a que Hunter fuera su último hijo, dice que su esposa lo persuadió de tener otro y que está agradecido.
“(Hope) ha sido una bendición en todo esto, y tendrá una gran historia que contar algún día”, él dice, notando que su esposa le agradece cada día por ese regalo.
“Ella se preocupa mas por los niños que por ella misma”.
“No quiero que (mis hijos) me vean triste todo el tiempo, así que sólo trato de vivir mi vida como si no pasara nada,” Sorenson dice, notando que su fe le da fuerzas.
Si Sorenson pudiera ofrecer algo a los demás de su experiencia, sería que “siempre hay esperanza. Tanta esperanza. Y ella es una imagen viva de lo que es la esperanza,” dice Sorensen, mirando a su hija. “¿Verdad que lo eres, pequeña bebé?”
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